Ha pasado poco más de un mes desde que comenzamos esta nueva etapa de Casa Isabel. Este artículo reúne algunos avances de septiembre y la primera mitad de octubre de 2026: clases, repertorio, ensayos y una comunidad musical que empieza a tomar forma.
Después de nuestra salida de la Escuela de Música Parque de la Equidad comenzamos prácticamente de inmediato a trabajar nuevamente con nuestros alumnos y a construir esta nueva etapa.
Más que mirar hacia atrás, queremos compartir lo que está ocurriendo ahora: una comunidad musical que poco a poco empieza a tomar forma.
Más tiempo para escuchar a cada alumno
Uno de los cambios importantes que hicimos en Casa Isabel fue reducir el número de alumnos que atendemos simultáneamente.
Antes trabajábamos con tres estudiantes durante una misma hora; ahora atendemos a un máximo de dos. Si uno no puede asistir, dedicamos la hora completa al alumno presente. Cuando el nivel de los estudiantes lo permite, buena parte de la clase se desarrolla en conjunto, porque así pueden aprender y complementarse.
Con menos alumnos por hora, tenemos más tiempo para escuchar, observar y trabajar aspectos técnicos, como la afinación, el ritmo, la postura y la lectura.
Así podemos atender mejor las necesidades particulares de cada estudiante.
Este cambio nos permite acompañar mejor el proceso de cada alumno, y ya empezamos a notar sus resultados.
En las clases de violín buscamos equilibrar la atención individual con las oportunidades de tocar junto a otros músicos. Por eso, nuestros alumnos también comenzarán a participar en distintos ensambles y combinaciones instrumentales.
El ensamble ya está tomando forma
Desde las primeras semanas retomamos el montaje de repertorio con el ensamble. Algunas piezas ya eran conocidas por los alumnos; otras son nuevas y las estamos preparando para esta etapa.
Para nosotros, ensayar no consiste solamente en aprender canciones para presentarlas.
Tocar en conjunto permite desarrollar habilidades que difícilmente aparecen de la misma manera cuando un estudiante toca solo: escuchar a los demás, mantener el ritmo, afinar dentro del grupo, seguir entradas, controlar dinámicas, mantener el balance y aprender a reaccionar musicalmente a lo que ocurre alrededor.
También forma parte de un proceso que hemos intentado construir desde el principio: acompañar a un alumno desde sus primeras notas hasta que pueda compartir música con otras personas.
Preparándonos para nuestro recital de diciembre
Ya estamos trabajando rumbo al recital de diciembre.
El repertorio es variado y reúne piezas individuales, villancicos, repertorio y ensambles Suzuki, música para cuerdas y participaciones de nuestros pianistas junto con otros alumnos.
El concierto será un momento importante, pero gran parte del aprendizaje ocurre desde ahora, entre las clases, los ensayos, las correcciones y las repeticiones que permiten tocar una obra completa.
También llegó nuestro primer alumno de guitarra
Durante estas semanas ocurrió otro pequeño hito que nos hace mucha ilusión: ya tenemos nuestro primer alumno de guitarra acústica.
Conforme se incorporen más estudiantes de guitarra, queremos que puedan conocerse, tocar juntos y eventualmente formar su propio ensamble.
Cada nuevo alumno también trae nuevas posibilidades de hacer música con los demás.
Cada nuevo alumno no solo abre una clase: también trae nuevas posibilidades de hacer música con los demás.
Pensando en un sonido cada vez más completo
También estamos comenzando a considerar la incorporación de un contrabajo al ensamble.
La idea sería que Uriel pudiera tocarlo inicialmente para reforzar la sección grave y ampliar las posibilidades sonoras del grupo.
Todavía es un proyecto, pero nos entusiasma imaginar una formación instrumental cada vez más completa.
A futuro, también queremos buscar oportunidades para que el ensamble audicione y se presente en espacios de la zona hotelera de Cancún, cuando tenga el repertorio y la preparación necesarios.
La intención es que sea parte natural del crecimiento de los alumnos: primero aprender una pieza, después tocar con otras personas, participar en un recital y, con el tiempo, vivir experiencias musicales fuera del salón de clases.
Un ensamble que todavía no tiene nombre
Curiosamente, hay algo importante que todavía no hemos decidido: el nombre del ensamble.
Aunque ensayamos en Casa Isabel, sentimos que el grupo no pertenece solamente a quienes damos las clases. Lo estamos construyendo entre todos.
Queremos que los propios alumnos propongan nombres y después voten juntos para elegir el que mejor los represente.
Así podrán recordar que hacer música en conjunto también significa pertenecer a algo construido entre varias personas.
Gracias a nuestros alumnos y sus familias
Todo esto está ocurriendo gracias a la constancia de nuestros alumnos.
A pesar de las vacaciones, los cambios y el comienzo de una etapa completamente nueva, han seguido asistiendo, estudiando, ensayando y avanzando.
Estamos muy agradecidos con ellos.
Y también con las familias que continúan acompañándolos.
La participación de las familias siempre ha sido una parte importante de nuestra manera de entender la educación musical.
Los videos que acompañan esta publicación son precisamente eso: pequeños momentos del proceso.
No necesariamente ejecuciones terminadas ni presentaciones preparadas para una cámara.
Son alumnos aprendiendo, practicando y haciendo música.
Durante los próximos días compartiremos más fragmentos de las clases, nuevos alumnos, repertorio y ensayos.
Esto apenas comienza.