Casa Isabel no nació de un día para otro ni de una idea aislada.
Es la continuación de un camino que hemos recorrido durante años enseñando música, creando materiales, acompañando a niños, adolescentes y adultos, y aprendiendo de cada familia que ha confiado en nosotros.
El encuentro con Parque de la Equidad
Una etapa especialmente importante comenzó cuando descubrí la Escuela de Música Parque de la Equidad mientras paseaba con mi hija. Entré a conocer el proyecto y ahí conocí al maestro Mario Monroy.
De ese primer encuentro surgió la posibilidad de que Irazú se incorporara como profesora de violín. Cuando comenzó a trabajar, el grupo era todavía pequeño. Con el tiempo llegaron más alumnos, se ampliaron los procesos de clase y apareció la oportunidad de acompañar a familias con necesidades, edades y recorridos muy distintos.
Nuestra forma de enseñar no comenzó en Parque de la Equidad. Llegamos con años de experiencia y con inquietudes pedagógicas que ya veníamos desarrollando; pero aquella etapa nos permitió llevarlas a una comunidad más amplia y observar, en la práctica, cómo distintas decisiones pedagógicas influían en la experiencia cotidiana de los alumnos.
Enseñar juntos
Durante 2025, comencé a colaborar progresivamente en las clases, mientras Irazú y yo buscábamos sostener el trabajo docente y la vida familiar. En enero de 2026 me incorporé formalmente como profesor de piano.
Esa dinámica nos permitió desarrollar una colaboración pedagógica. La técnica, la lectura, el oído y el repertorio importan. Pero también importa que el alumno pueda entender qué está haciendo, reconocer sus avances y sostener una práctica posible en casa.
Las familias también forman parte del proceso
En nuestra experiencia hemos observado que la continuidad entre la clase y el hogar puede ayudar a que la práctica tenga más sentido y sea más sostenible, especialmente durante las primeras etapas.
Del primer sonido al ensamble
Irazú dirigía el trabajo de ensamble, y yo participaba pedagógicamente y como pianista acompañante. En nuestra experiencia, tocar con otras personas puede enseñar a escuchar, esperar, sostener un pulso, asumir una parte y cuidar el trabajo común.
El recorrido de principiante a ensamble explica con más detalle cómo fuimos construyendo esa progresión pedagógica.
Casa Isabel como continuidad
Con el tiempo aparecieron diferencias pedagógicas y organizativas que nos llevaron a continuar nuestro trabajo fuera de la institución.
No entendemos esa decisión como una negación de todo lo vivido. Hubo muchas personas, alumnos, familias y momentos que valoramos profundamente.
Seguimos abiertos a colaborar con proyectos e instituciones que compartan el interés por una educación musical cercana, seria y respetuosa.
Lo que buscamos construir
Casa Isabel es el resultado de años de enseñanza, materiales, familias, alumnos, repertorio, escucha y trabajo compartido. Y sigue siendo un proyecto en construcción.